Israel Olivera
Colaboraciones de Israel Olivera
Lleva en su corazón el color intenso de la cereza, la profundidad de una picota en su centro que se diluye en granates suaves por sus orillas. Se mueve con la cadencia sedosa del aceite refinado y deja un rastro de lágrimas cristalinas a su paso. Tiene sabores de maderas y cueros, toques de vainilla reposada, emulsiones equilibradas y contundentes. Sin ácidos que estorben, sólo el sabor del mosto prensado y serenado en barricas de acento francés o del old kentucky.
Era de noche, hacía un frío agradable, la carretera oscura, las montañas a los lados como pilares atávicos, como totems vigilantes, todo gris iluminado por una luna de proporciones enteras. Se dibujaban en la oscuridad los caminos antiguos de cabras y cabreros, nada más. Era el nocherniego camino al Refugio se Juanar, que en la noche de ayer hizo honor a su propio nombre y enre los cheques firmados por Charles De Gaulle y las fotografías de Julio Iglesias, acogió en su refugio a una treintena de amigos de los caldos de la tierra. Como masones se conjugaron para dar rienda suelta a su sed de riojas y así, con los mostos de Rioja Vega , calmaron sus apetitos y saciaron sus conocimientos vitivinívolas. Después, soberbia cena y mejor charla.
Doy las gracias a BG y al Aula del Vino de Ojén por invitarme y acogerme tan calurosamente.
Era de noche, hacía un frío agradable, la carretera oscura, las montañas a los lados como pilares atávicos, como totems vigilantes, todo gris iluminado por una luna de proporciones enteras. Se dibujaban en la oscuridad los caminos antiguos de cabras y cabreros, nada más. Era el nocherniego camino al Refugio se Juanar, que en la noche de ayer hizo honor a su propio nombre y enre los cheques firmados por Charles De Gaulle y las fotografías de Julio Iglesias, acogió en su refugio a una treintena de amigos de los caldos de la tierra. Como masones se conjugaron para dar rienda suelta a su sed de riojas y así, con los mostos de Rioja Vega , calmaron sus apetitos y saciaron sus conocimientos vitivinívolas. Después, soberbia cena y mejor charla.
Doy las gracias a BG y al Aula del Vino de Ojén por invitarme y acogerme tan calurosamente.
Escrito por Israel Olivera
lasestacionesylosdias.blogspot.com




